domingo, 4 de marzo de 2018

Se cumplen 30 años de la muerte de Alberto Olmedo

El inigualable actor cómico falleció el 5 de marzo de 1988 tras caer desde el piso 11 de un edificio en Mar del Plata. Tenía apenas 54 años y marcó una época en la televisión argentina.

La crónica de la época narraba que "de forma trágica, murió el cómico argentino Alberto Olmedo. Cayó desde el balcón de un departamento del piso 11 del edificio Maral, en Mar del Plata, durante la madrugada del 5 de marzo. La reacción inmediata de la gente fue de una tremenda tristeza. Las primeras versiones apuntaban a que estaba bajo los efectos de las drogas al momento del accidente.

Su pareja, Nancy Herrera, se encontraba con él y dijo que estaban brindando porque le anunció que estaba embarazada".

El sábado 5 de marzo de 1988 el país amaneció de luto al conocerse la muerte del capocómico Alberto Olmedo tras caer al vacío desde una torre de la ciudad balnearia de Mar del Plata.

-"¡Me caigo, mamita, me caigo! ¡Agarráme la pierna! ¡Agarrame la pierna!".
- "¡Yo te agarro, papito, te agarro! ¡Pero no puedo, no puedo, no puedo!".

Ese es uno de los diálogos más trágicos que se recuerdan de ese día y que Olmedo, de 54 años, mantuvo con Nancy Herrera, quien horas antes le había anunciado que iba a ser nuevamente padre, ya que estaba embarazada de un sexto hijo, primero de la pareja.

El diálogo que traspasó estos 30 años fue una de las pruebas con las que contó el juez que tuvo a cargo la causa, Pedro Hooft, quien tras llevar adelante la investigación determinó que la muerte del comediante se produjo por accidente.

Los vecinos de la torre Maral 39, ubicada en el boulevard marítimo Patricio Peralta Ramos, contaron ante la justicia que alrededor de las 8:30 de ese sábado se escucharon los gritos desgarradores de la pareja cuando Olmedo se desprendió de los brazos de Herrera.

Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, entre las versiones que circularon el suicidio fue una de las principales, pero rápidamente la justicia se encargó de descartar esa posibilidad.

Se especuló entre el suicidio, el homicidio y el accidente, pero los resultados de las investigaciones terminaron volcándose en forma definitiva por la ultima, y la causa se cerró. Según Herrera, murió sin saber que esperaba otro hijo. Albertito nació en octubre. Olmedo recibió a la muerte mirándola a la cara, con los ojos bien abiertos que perpetuaron su mirada.

Esa misma noche fue velado en la casa funeraria de uno de sus amigos de la infancia que le dio nombre a uno de sus entrañables personajes, Rogelio Roldán. En la madrugada del 6 de marzo, los restos del Negro fueron trasladados en ambulancia hasta Buenos Aires donde una multitud lo esperaba acongojada para despedirlo. Pero la fatalidad familiar no terminó con la partida del actor: el corazón de su madre, de 77 años, no aguantó el dolor por la pérdida y falleció en el camino por un ataque cardíaco.

Entre lágrimas, aplausos y al grito de "Chau, Negro" los fanáticos acompañaron el cortejo fúnebre al Cementerio de la Chacarita. Sus restos descansan en el Panteón de Actores.

Su historia

La vida de Alberto Olmedo estuvo signada por la contradicción. Conoció la pobreza y el poder que da la riqueza. Conoció el desprecio y el éxito. Y como una estrella de rock, vivió rápido y murió cuando aún tenía mucho para dar.

Pasan los años y a pesar de que sus películas y sus sketches televisivos ya han pasado a ser testimonio de la historia argentina, y se han convertido en un verdadero material “retro”, lo cierto es que al ver a Rucucu, a Chiquito Reyes, al Manosanta, a José Luis Borges, a Rogelio Roldán y a tantos otros personajes se despierta en nosotros la alegría y a la vez la nostalgia.

Alberto Olmedo nació pobre, en el humilde barrio Pichincha de la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, el 24 de agosto de 1933. Lo crió su madre, Matilde Olmedo, quien abandonada por su pareja pasó a ocupar los roles de madre y padre al mismo tiempo, trabajando incansablemente para que su hijo pudiera tener techo, comida y educación.

Fue en el año 1947 cuando aún muy joven Alberto realiza su primer acercamiento a la actuación, participando en algunas obras del teatro La Comedia, de su ciudad natal, a la vez que se suma a la agrupación artística vocacional La Troupe Juvenil Asturiana.

En el año 1954 toma una decisión que cambiaría por completo el rumbo de su vida, ya que decide viajar a Buenos Aires para probar suerte. Una vez allí, se incorpora como switcher en Canal 7, mientras intenta generar contactos para lograr la posibilidad que tanto ansiaba.

Fue precisamente en la fiesta de fin de año de 1955 que Olmedo consigue tener una oportunidad para demostrar su talento, realizando una improvisación cómica ante todos los asistentes al evento. El entonces interventor del canal, Julio Bringuer Ayala, quedó sorprendido por el joven humorista, por lo que lo incorporó inmediatamente al programa “La Troupe de TV”.

De pequeños monólogos y participaciones en sketches, surge poco a poco el gran Olmedo, que en principio logró su primer rol importante en un ciclo infantil, que luego sería un éxito sin igual en la pantalla de Canal 9: “El Capitán Piluso”. Poco después, y notando el interés que Alberto había despertado en el público, fue incorporado al programa “Operación Ja-Já” de Gerardo y Hugo Sofovich, en el que nacen Rucucu y el Yéneral González, personajes inolvidables de su repertorio actoral.

La figura de Olmedo en la televisión argentina crece de tal manera, que en 1981 comienza el ciclo “No toca botón”, que se emitía por Canal 11, y contaba con la dirección del desaparecido Hugo Sofovich. Fue en aquel ciclo en el cual Olmedo explotó por completo su talento y creatividad, dando origen a inolvidables personajes como Chiquito Reyes, el Dictador de Costa Pobre, El Pitufo, El Psicoanalista, el Manosanta, José Luis Borges y el mucamo Perkins y Rogelio Roldán, entre otros.

Durante su trayectoria, también el cine fue uno de los lugares que supo conquistar, alcanzando a filmar más de 40 películas, que se inician en 1959 con su debut en el filme “Gringalet”, y culmina en 1988 con “Atracción Fatal”.
Su dueto con Jorge Porcel lo llevó a lugares inimaginables, lográndose convertir en un binomio que sin dudas era sinónimo de comicidad. Junto al “Gordo” hizo cine, televisión y teatro, además de compartir una amistad que trascendió el ambiente laboral.

El público lo amaba y en dos oportunidades debió enfrentarse a la noticia de su muerte, ya que el 4 de mayo de 1976 todos los medios del país anunciaban la desaparición física de Alberto Olmedo, luego de que la noticia surgiera durante el estreno de su ciclo televisivo “El Chupete”, por Canal 13. Y mientras el locutor leía el texto de condolencias por el fallecimiento del capocómico, las cámaras mostraban al elenco del programa probándose la ropa del actor. El gag había comenzado, y no podía ser rematado de otra manera que con la llegada de Alberto Olmedo, quien inocentemente dijo en complicidad con su público: “¿Qué pasa?, ¿acaso no se puede llegar tarde?”.

Aquello fue una farsa, una broma que habían pergeñado el Negro Olmedo junto a director del programa. Pero la muerte lo alcanzó como a todos los seres de este planeta, cuando en el verano de 1988, por un accidente absurdo, Olmedo cayó del balcón de su departamento en el piso 11, en la ciudad de Mar del Plata.

Como presagio de su final, Alberto Olmedo había dicho: “¿Qué quiero que quede de mí? Una estatua a mis manos en la calle Corrientes para que miren y digan: ‘Chau negro’. Nada más”. Hoy podemos decir “Chau Negro” a sus manos, en la Avenida Corrientes 1753, donde se encuentra emplazada la obra de José Martínez.


FUENTE: NA - INFOBAE
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