sábado, 21 de abril de 2018

Noche de terror en Bº María Selva

Encapuchados irrumpieron en una vivienda de Ricardo Aldao 1600. Golpearon al dueño de casa. Se llevaron un cuantioso botín entre dólares, pesos y euros.

Las noches de tormenta suelen ser un momento ideal para la delincuencia. Y esto quedó demostrado por lo que pasó hoy en una vivienda de barrio María Selva.

Cerca de las 3, cuando sobre la ciudad llovía de manera torrencial, varios desconocidos irrumpieron en un inmueble ubicado en Ricardo Aldao al 1600.

Previo deambular por los techos de las casas vecinas, los rufianes llegaron hasta la terraza de su objetivo. Y una vez allí violentaron una ventana, lo que les permitió el acceso a la finca.

En cuestión de segundos, los intrusos hicieron su aparición en el dormitorio del dueño de casa, al que despertaron de la peor manera.

Somos “profesionales”

“De repente siento un golpe y veo dos tipos dentro de la pieza. Uno me apuntaba con una linterna y otro con una chuza. En esos momentos, no me daba cuenta si estaba soñando o era real. Lamentablemente, era cierto”, dijo la víctima.

“Después entró otra persona más que cayó del techo y se golpeó. Me amenazaban diciendo que me iban a matar y que se iban a llevar a uno de mis chicos. A cada rato, me decían que ellos eran ‘profesionales’ y que venían a buscar mucho dinero”, agregó.

De los delincuentes, se supo que dos de ellos cubrían sus rostros con gorros pasamontañas. El restante actuaba a cara descubierta. “El que daba las órdenes estaba enmascarado”, refirió el asaltado.

Cuantioso botín

La odisea se prolongó durante casi dos horas. La aparición de los malvivientes en la casa se produjo cerca de las 3 y finalmente se retiraron poco antes de las 5.

Durante todo ese tiempo, los ladrones hostigaron al dueño de casa con frases amenazantes y con golpes. “Todo fue con muchísima violencia, física y moral. Me pegaron mucho y me lastimaron con una chuza. No paraban de repetirme que ellos eran ‘profesionales’ y que buscaban mucho dinero... una cifra millonaria. Pero yo tengo eso... sino no estaría acá”, reveló la víctima.

Según se supo, los desconocidos se llevaron teléfonos celulares, algunas alhajas de oro y una importante suma de dinero entre billetes de moneda nacional, dólares y euros.

Por fortuna, no figuraba en los planes de los ladrones sumar a los hijos de su víctima a semejante experiencia.
“Fue una suerte que mis hijos no se despierten. Aunque ellos (por los delincuentes) hicieron todo el trabajo de inteligencia para que eso no ocurra. Sabían a lo que venían. Hicieron un trabajo muy prolijo en todo sentido. Conocían la cerradura de la puerta, el acceso y la manera de salir”, culminó.

Fuente: El Litoral
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