domingo, 23 de septiembre de 2018

Bolsillos afectados: la inflación acelerada y sus impactos en la economía cotidiana

La rápida devaluación deja sus consecuencias en los precios de los bienes y servicios; cómo se evalúan hoy los impactos que se derivarán sobre los salarios, las jubilaciones, la presión impositiva, los créditos indexados, las tarifas y el ahorro familiar.

El último tramo de un año de bolsillos devaluados no traería, ya se sabe, buenas noticias. Hasta hace poco menos de dos meses, con un dólar cotizando a menos de 30 pesos, varios economistas pronosticaban para los últimos meses de 2018 un recorte de la pérdida de poder adquisitivo que los ingresos de los hogares habían sufrido hasta entonces.

Los datos de la realidad cambiaron. Y las expectativas, también. Las proyecciones actuales referidas a la caída del ingreso medido en términos reales (en función de su poder de compra) indican que se elevaría en los próximos meses. En el estudio Ferreres & Asociados estiman que, a diciembre próximo, habría una baja interanual superior al 12%.

Todo depende, claro, de la inflación esperada y de la capacidad que se les asigne a las negociaciones salariales de recuperar algo del terreno perdido para lo que llega a los bolsillos de los trabajadores.

¿Cómo se mide la variación del ingreso en términos reales? En el supuesto de una inflación del 45% y de una suba salarial de 30%, lo que en un momento costaba 100 pasa a valer 145. Si quien antes tenía los 100 pesos para acceder a esa canasta hipotética de productos ahora cuenta con 130 pesos, entonces podrá comprar el 89,6% de lo que podía adquirir antes (ese es el porcentaje que representan los 130 sobre los 145).

Respecto del nivel de aumento de precios que se acumularía a diciembre, el último dato del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) -que publica el Banco Central sobre la base de las respuestas de más de 60 consultoras y centros de estudios económicos-, señala que la proyección hecha durante los últimos días de agosto era de 40,3%. Tras conocerse el índice de precios del octavo mes del año, para algunas consultoras la inflación estimada para todo 2018 se acerca ahora más al 45%. En FIEL, por caso, la estimación es del 44%.

¿Cuánto de la suba del dólar de los últimos tiempos se trasladará finalmente a los precios de bienes y servicios, si aún no ocurrió? Según responde el economista Daniel Heymann, profesor en la UBA y en la Universidad de San Andrés, en la Argentina el nivel de pase de la devaluación a los valores de lo que se consume es por lo general muy alto, pero hay que considerar que "no hay algo mecánico" en esta cuestión.

"La recesión, que es una mala noticia, puede contener en algo la suba de precios; hoy las ventas están deprimidas", señala. Y recuerda que en 2002 el llamado pass through fue bajo. "Eso tuvo que ver, en parte, con la memoria de corto plazo, porque se venía de un período sin inflación, pero también estuvo vinculado con la recesión", explica. Y, al volver al análisis del presente, señala que el hecho de que la inflación de agosto haya sido menor al 4% "no es mala noticia" en un escenario como el de este año. Pero lo que viene hacia adelante es incierto, según advierte.

En cuanto a los salarios, en buena medida la posibilidad de alguna recuperación dependerá de la capacidad de renegociación de los convenios firmados en un escenario muy diferente al actual. Varios acuerdos incluyeron este año cláusulas de revisión, que disponen que en un momento determinado se evalúe cómo quedaron los ingresos de los asalariados frente a la inflación. En algunos casos, las renegociaciones derivarán en recomposiciones que se harán efectivas durante 2019.

La inflación acelerada tendrá diferentes repercusiones en la vida cotidiana. A continuación se analiza el impacto en seis aspectos: los salarios; las jubilaciones y prestaciones sociales; la carga de Ganancias y el monotributo para 2019; los créditos nominados en UVA; el precio de los servicios públicos, y los ahorros de una familia.
Impactos en la economía cotidiana

Qué efectos tendrá la suba de precios en salarios, jubilaciones, impuestos, deudas, tarifas y ahorros


Salarios reales con caídas significativas: la capacidad de compra, deteriorada

Fuente: LA NACION

La caída del poder de compra de los salarios es el efecto de la aceleración del alza de precios que se percibe de forma más cotidiana y generalizada. Si se estima cuánto puede adquirirse, mes a mes, en bienes y servicios respecto de 2017, la cuenta promedio para 2018 da entre 6 y 7% abajo. Y algunas proyecciones advierten que, a diciembre, la baja interanual podría ir más allá del 12%.

Los últimos datos oficiales indican que entre enero y julio la inflación fue de 19,6%, y que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte, un índice referido a la economía formal) acumuló un alza de 15,1%. Si una canasta de consumo valía antes $100 y luego $119,5, y si lo disponible para adquirirla en enero eran $100 y, en julio, $115,1, entonces en el séptimo mes se podía comprar un 96,2% de lo que era posible al inicio del período.

En una proyección para un escenario "razonable" (sin nuevos shocks), Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, estima una inflación para 2018 de 44% y una variación de los salarios cercana al 32 o 33% (la baja del ingreso real rondaría el 8%). "Las negociaciones salariales se frenaron, en algunos casos, a la espera de la inflación de septiembre", señala.

En la posible renegociación de convenios está una de las claves para ver si habrá algún rescate para los bolsillos en lo que queda del año. "Como va tan rápido la inflación, no llega a recuperarse el salario", advierte Fausto Spotorno, de Ferreres & Asociados, donde estiman que, a diciembre, la baja del salario real será de 12,9% y que, en el promedio mensual, los ingresos son este año un 7,1% más bajos que en 2017. Irina Moroni, de la Fundación Capital, ubica esta segunda proyección en un 6%.

"El 60% de los acuerdos salariales incluyó cláusulas de revisión" y ya se dio o se prevé la reapertura, dice Mariana Campos, licenciada en Relaciones del Trabajo e integrante del Observatorio del Derecho Social de la CTA. Agrega que la tarea de recuperar poder adquisitivo es más efectiva para los gremios (no son muchos) en los que se dispuso una cláusula gatillo para la suba automática del salario si la inflación se "escapa". Los acuerdos con cláusulas de revisión (no gatilllo) dependen de las renegociaciones, que se complican en plena recesión.

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