martes, 13 de noviembre de 2018

Piden hasta 12 años de prisión para los Lanatta y Schillaci

Es en el juicio que se lleva adelante por los delitos que cometieron en nuestra provincia luego de fugarse del penal de General Alvear.

El juicio en Santa Fe a los hermanos Lanatta y a Víctor Schillaci arrancó el lunes 5 de noviembre y los imputados lo siguen por videoconferencia desde el penal de Ezeiza donde se encuentran presos por delitos vinculados a la triple fuga, derrotero que los condujo luego de la huida a nuestra provincia.

Los imputados son juzgados por el tiroteo que protagonizaron en una zona rural del departamento Las Colonias, en jurisdicción de Matilde, en enero de 2016 cuando huían de las fuerzas de seguridad tras escaparse del penal de General Alvear.

En esta causa, Martín Lanatta está imputado por “homicidio doblemente agravado por haber perpetrado para procurar la impunidad y contra un miembro de las fuerzas de seguridad pública, en grado de tentativa y en carácter de autor, por un lado y de los delitos de robo perpetrado con arma de fuego y en lugar despoblado; de daños a bienes de uso público del Estado nacional; de atentado y resistencia a la autoridad, agravado por el uso de armas, reunión de tres o más personas, estos últimos en carácter de coautor”.

En tanto, Cristian Lanatta y Víctor Schillaci fueron acusados en su momento por “robo perpetrado con arma de fuego y en lugar despoblado; de daños a bienes de uso público del Estado nacional; de atentado y resistencia a la autoridad, agravado por el uso de armas, reunión de tres o más personas”.

Por estos delitos, el fiscal General Martín Suárez Faisal solicitó en la audiencia de este martes que los exprófugos reciban condenas de entre 10 y 12 años de prisión.
Los argumentos

Puntualmente, el funcionario judicial pidió que Martín Lanatta sea condenado a la pena de 12 años de prisión efectiva como autor responsable del delito de "lesiones graves dolosas doblemente agravadas contra un miembro de las fuerzas de seguridad" por haber baleado en su brazo derecho a un comandante de Gendarmería en plena huida.

También le atribuyó el delito de "robo triplemente agravado por ser con un arma de fuego" y pidió que se lo declare culpable por el daño ocasionado a la camioneta VW Amarok blanca en la que iban cinco gendarmes que los perseguían tras herir al comandante de la fuerza nacional.

Para Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, solicitó penas de 10 años de prisión efectiva por "atentado y resistencia a la autoridad en concurso real con robo y daño agravado por el uso de arma de fuego y ser en despoblado y en banda".

Por video conferencia

Los imputados no están presentes en el recinto sino que siguen el proceso mediante el sistema de videoconferencia desde la cárcel de Ezeiza. La decisión se tomó porque el Servicio Penitenciario Nacional adujo “serias dificultades que acarrearía el traslado” a Santa Fe y calificó al operativo de “alto riesgo”.

Antes de los alegatos, los exprófugos hicieron su descargo. Martín Lanatta, aclaró que ninguno de los gendarmes que declararon en la audiencia, es decir Váldez y Encina, tenían chalecos puestos y que esos elementos se encontraban dentro de la Citroën Berlingo de la fuerza la cual fue sustraída para huir del lugar.

En cuanto a la tensa situación de Váldez, aclaró que el gendarme de inteligencia nunca depuso su posición de tiro. "Váldez nos demoró como pudo y no depuso en ningún momento la posición", agregó.

Lanatta aceptó además las preguntas del fiscal el cual lo interrogó en torno a dónde consiguió semejantes armas, entre ellas el FAL, de fuego de tan grueso calibre. "Las armas fueron sacadas del plan desarme. Las saqué como material de pruebas para probar las maniobras del Registro Nacional de Armas".

En tanto, Cristian Lanatta confesó que una heladera que fue ofrecida como prueba a lo largo del juicio no era propiedad de ellos sino que fue propiedad del ingeniero que secuestraron en un campo aledaño a donde surgieron los disparos con gendarmes.

Al ser consultado por qué arribaron en su escape a Santa Fe, Lanatta contó que conocía Santa Fe y que había estado en distintas oportunidades. "Ese lugar lo conozco", dijo en torno al campo donde fueron descubiertos el 7 de enero del 2016.

Además, como indicó en varias oportunidades, el preso reiteró que su escape del penal de General Alvear, el 27 de diciembre del 2015, fue porque existía un plan para asesinarlos. "No fue una evasión, nos fugaron", precisó. A su vez, resaltó que ellos no participaron del tiroteo en jurisdicción de Ranchos (provincia de Buenos Aires) y argumentó que "necesitaban un hecho trascendente para iniciar una cacería".
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