El Gobierno le hará la primera oferta a los gremios docentes cinco días antes del inicio de clases

La reunión paritaria se realizará la semana que viene. Las provincias aguardan la oferta de Nación para avanzar en sus negociaciones.

Cuando asumió el Gobierno, el 10 de diciembre, las autoridades educativas aseguraron que esta vez iba a ser distinto. Que a diferencia de la anterior administración, la nueva venía con “voluntad de diálogo”, y por eso iban a restituir la paritaria nacional docente, lo que iba a facilitar llegar con acuerdos al inicio de clases.

Lo primero sucedió: a fines de enero, el Gobierno convocó a los cinco gremios nacionales a una reunión paritaria junto a los ministros de educación de todas las provincias.

Lo segundo -el acuerdo- está por verse. Es que la primera reunión pasó a un “cuarto intermedio” sin que hubiese oferta salarial oficial, y este miércoles el Ministerio de Educación volvió a convocar a los sindicatos, pero recién para el miércoles que viene, es decir, cinco días antes de que arranquen las clases en casi todo el país. En dos provincias -Chubut y Mendoza- las clases empiezan ese mismo día. Será la primera oferta salarial del nuevo gobierno.

La complicación que presenta esta situación es que hasta que no se defina en la paritaria nacional cuál será el salario mínimo de los docentes (esa es su función), las provincias no avanzan con sus propias paritarias con los sindicatos distritales. La paritaria nacional funciona, en los hechos, como un piso para las negociaciones en las provincias. Por eso, algunos sindicatos ya manifestaron su preocupación y hasta firmaron un comunicado en el que afirman que “no se hacen responsables” si en algunos distritos no empieza el ciclo lectivo.

Desde el oficialismo ya descartaron fórmulas de actualización automática a la inflación como la cláusula gatillo usada por algunas provincias durante el macrismo, por considerarla “indexatoria”. El ministro de Educación, Nicolás Trotta, afirmó que mantienen el compromiso que en 2020 “los salarios de los docentes le ganen a la inflación”, al tiempo que les pidió “responsabilidad” a los gremios por la “compleja realidad fiscal” que atraviesa el país.

Consultado por Clarín, Rodolfo Baradel -que participa de la paritaria nacional por Ctera- dijo que la expectativa para el miércoles es “poder recibir propuestas que achiquen la brecha salarial” entre lo que ganan los docentes en distintas provincias. Explicó que hay ocho provincias en donde el salario mínimo docente es de $ 20.000, mientras que en otras consiguieron mejores sueldos, como la provincia de Buenos Aires ($ 26.700), Capital ($ 29.000) o Córdoba ($ 31.500). Siempre, el mínimo.

“Lo que buscamos es que el aumento llegue a través del Fondo de Incentivo Docente, que congeló el macrismo. Es una suma fija, pero que queda dentro del salario. Sería un aporte que hace la Nación al salario para que las jurisdicciones puedan negociar mejor. Vamos a ver qué nos dicen”, le dijo Baradel a Clarín.

Sergio Romero, titular de UDA -otro de los gremios con presencia en todo el país, que participa de la paritaria nacional- fue algo más duro. “Estamos muy preocupados por los últimos indicadores del Indec. Hoy, una familia para no ser pobre tiene que ganar $ 40.373 mensuales, y para no caer en la indigencia casi $ 17.000. La preocupación es porque el salario inicial docente hoy está en $ 20.250. Bienvenida la recuperación de la paritaria y el escenario, pero hoy aun sumando doble turno hay docentes por debajo de la línea de la pobreza”, dijo a Clarín Romero.

Romero agregó que van a analizar “la calidad del salario”, “Vamos a pedir que la cifra de aumento se convierta en en remunerativa, para que no perjudique a las jubilaciones. Vamos a ir con una estrategia progresiva de aumento del salario. Hay voluntad de acordar, pero si la oferta es baja sería prudente decir que pueden no empezar las clases”, dijo.

Tanto Baradel como Romero manifestaron seria preocupación por la situación de los docentes en Chubut, a quienes les deben parte del sueldo. “Ya le pedimos al Gobierno nacional que actúe en esto”, dijo Baradel.

Además de la reunión salarial fijada para el próximo miércoles, este jueves se llevará a cabo, en el Ministerio de Educación, la primera reunión técnica de la paritaria, que tratarán la agenda educativa y los problemas pedagógicos. Será el primer encuentro en el marco de las comisiones de trabajo consensuadas en la paritaria nacional docente de enero.

Según informó el Ministerio de Educación, allí se analizará “sistema educativo, salud y condiciones de trabajo, el camino para cumplir la Ley de Financiamiento Educativo y la recuperación de la pérdida de inversión sufrida en los últimos cuatro años”.
El final de la cláusula gatillo

El mecanismo de la cláusula gatillo permitió a docentes de algunas provincias -como Buenos Aires- mantener el salario frente a la inflación. Pero ahora tanto desde el Gobierno como desde los gremios cercanos al poder dicen que ya no es necesaria.

Para Baradel, de Ctera, hay que buscar una “cláusula mixta”, por ejemplo, una revisión y si a los 30 días si no se la convoca, se activa el gatillo. Romero , de UDA, es más cauto. Dice que la cláusula gatillo es útil en un contexto de alta inflación. “Para decir que no de manera decisiva tendría que haber una alternativa que permita ganarle a la inflación”, afirma.

Cuando asumió el Gobierno, el 10 de diciembre, las autoridades educativas aseguraron que esta vez iba a ser distinto. Que a diferencia de la anterior administración, la nueva venía con “voluntad de diálogo”, y por eso iban a restituir la paritaria nacional docente, lo que iba a facilitar llegar con acuerdos al inicio de clases.

Lo primero sucedió: a fines de enero, el Gobierno convocó a los cinco gremios nacionales a una reunión paritaria junto a los ministros de educación de todas las provincias.

Lo segundo -el acuerdo- está por verse. Es que la primera reunión pasó a un “cuarto intermedio” sin que hubiese oferta salarial oficial, y este miércoles el Ministerio de Educación volvió a convocar a los sindicatos, pero recién para el miércoles que viene, es decir, cinco días antes de que arranquen las clases en casi todo el país. En dos provincias -Chubut y Mendoza- las clases empiezan ese mismo día. Será la primera oferta salarial del nuevo gobierno.

La complicación que presenta esta situación es que hasta que no se defina en la paritaria nacional cuál será el salario mínimo de los docentes (esa es su función), las provincias no avanzan con sus propias paritarias con los sindicatos distritales. La paritaria nacional funciona, en los hechos, como un piso para las negociaciones en las provincias. Por eso, algunos sindicatos ya manifestaron su preocupación y hasta firmaron un comunicado en el que afirman que “no se hacen responsables” si en algunos distritos no empieza el ciclo lectivo.

Desde el oficialismo ya descartaron fórmulas de actualización automática a la inflación como la cláusula gatillo usada por algunas provincias durante el macrismo, por considerarla “indexatoria”. El ministro de Educación, Nicolás Trotta, afirmó que mantienen el compromiso que en 2020 “los salarios de los docentes le ganen a la inflación”, al tiempo que les pidió “responsabilidad” a los gremios por la “compleja realidad fiscal” que atraviesa el país.

Consultado por Clarín, Rodolfo Baradel -que participa de la paritaria nacional por Ctera- dijo que la expectativa para el miércoles es “poder recibir propuestas que achiquen la brecha salarial” entre lo que ganan los docentes en distintas provincias. Explicó que hay ocho provincias en donde el salario mínimo docente es de $ 20.000, mientras que en otras consiguieron mejores sueldos, como la provincia de Buenos Aires ($ 26.700), Capital ($ 29.000) o Córdoba ($ 31.500). Siempre, el mínimo.

“Lo que buscamos es que el aumento llegue a través del Fondo de Incentivo Docente, que congeló el macrismo. Es una suma fija, pero que queda dentro del salario. Sería un aporte que hace la Nación al salario para que las jurisdicciones puedan negociar mejor. Vamos a ver qué nos dicen”, le dijo Baradel a Clarín.

Sergio Romero, titular de UDA -otro de los gremios con presencia en todo el país, que participa de la paritaria nacional- fue algo más duro. “Estamos muy preocupados por los últimos indicadores del Indec. Hoy, una familia para no ser pobre tiene que ganar $ 40.373 mensuales, y para no caer en la indigencia casi $ 17.000. La preocupación es porque el salario inicial docente hoy está en $ 20.250. Bienvenida la recuperación de la paritaria y el escenario, pero hoy aun sumando doble turno hay docentes por debajo de la línea de la pobreza”, dijo a Clarín Romero.

Romero agregó que van a analizar “la calidad del salario”, “Vamos a pedir que la cifra de aumento se convierta en en remunerativa, para que no perjudique a las jubilaciones. Vamos a ir con una estrategia progresiva de aumento del salario. Hay voluntad de acordar, pero si la oferta es baja sería prudente decir que pueden no empezar las clases”, dijo.

Tanto Baradel como Romero manifestaron seria preocupación por la situación de los docentes en Chubut, a quienes les deben parte del sueldo. “Ya le pedimos al Gobierno nacional que actúe en esto”, dijo Baradel.

Además de la reunión salarial fijada para el próximo miércoles, este jueves se llevará a cabo, en el Ministerio de Educación, la primera reunión técnica de la paritaria, que tratarán la agenda educativa y los problemas pedagógicos. Será el primer encuentro en el marco de las comisiones de trabajo consensuadas en la paritaria nacional docente de enero.

Según informó el Ministerio de Educación, allí se analizará “sistema educativo, salud y condiciones de trabajo, el camino para cumplir la Ley de Financiamiento Educativo y la recuperación de la pérdida de inversión sufrida en los últimos cuatro años”.
El final de la cláusula gatillo

El mecanismo de la cláusula gatillo permitió a docentes de algunas provincias -como Buenos Aires- mantener el salario frente a la inflación. Pero ahora tanto desde el Gobierno como desde los gremios cercanos al poder dicen que ya no es necesaria.

Para Baradel, de Ctera, hay que buscar una “cláusula mixta”, por ejemplo, una revisión y si a los 30 días si no se la convoca, se activa el gatillo. Romero , de UDA, es más cauto. Dice que la cláusula gatillo es útil en un contexto de alta inflación. “Para decir que no de manera decisiva tendría que haber una alternativa que permita ganarle a la inflación”, afirma.

Fuente: Por Ricardo Braginski para Clarín