Están presos y enseñan a sus compañeros a leer y escribir: historias de alfabetización intramuros

Casi el 5% de los 44.000 detenidos en las 54 unidades penitenciarias del territorio son iletrados, pero participan en la actualidad de ciclos de alfabetización tanto en cursos oficiales como no formales.


Antes de encontrarse privado de su libertad y comprometerse con la alfabetización de sus compañeros de la Unidad Penitenciaria N° 1 Lisandro Olmos, ubicada en la localidad homónima de la ciudad de La Plata, Adrián (49) trabajaba como técnico mecánico y dictaba cursos para ayudar a sus colegas que no contaban con recursos porque siempre creyó que el saber "no es algo que pueda guardarse para uno".

Ahora, enseña a sus compañeros del penal a leer y a escribir y, según relató a Télam, no lo hace sólo "para seguir utilizando la cabeza" y no quedarse "estancado", sino también para que sus pares comprendan que, cuando recuperen la libertad, van a poder "integrarse a la sociedad con mejores recursos que los tenían al entrar".

Adrián es uno de los 129 presos que se formaron recientemente como alfabetizadores voluntarios en 13 cárceles de la provincia de Buenos Aires para enseñar a leer y a escribir a sus compañeros en los pabellones.

Casi el 5% de los 44.000 detenidos en las 54 unidades penitenciarias del territorio son iletrados, pero participan en la actualidad de ciclos de alfabetización tanto en cursos oficiales como no formales.

De acuerdo con un informe realizado por el Servicio Penitenciario Bonaerense, al que accedió Télam, son 1.847 los internos que este año están aprendiendo a leer y escribir en el primero de los tres ciclos que conforman las escuelas del nivel primario en contexto de encierro, a cargo de la Dirección General de Cultura y Educación provincial.

En tanto, unos 315 detenidos eligen primero aprender a leer con sus pares a través de los cursos y talleres no formales que dictan los presos que cursan niveles superiores de la educación y que fueron capacitados para esa tarea.

"El primer ciclo de la educación formal incluye a personas iletradas que deben alfabetizarse, pero nosotros notamos que muchos internos quedaban afuera por vergüenza a manifestar que no sabían leer y escribir", señaló a Télam Marcelo Iafolla, director provincial de Políticas de Inclusión, del Ministerio de Justicia.

El funcionario explicó que en cada pabellón "se sabe quién es iletrado y quién no" porque "son las personas alfabetizadas las que les leen a sus compañeros las cartas que les llegan o las notificaciones judiciales que reciben".

"Entonces, se gestionó la capacitación en alfabetización y, una vez que 129 presos terminaron el curso, comenzaron a enseñar a sus compañeros. Esa relación entre pares permite un vínculo más fluido y natural", describió el funcionario.

Los cursos para ser alfabetizadores fueron dictados por la ONG Alfalit y por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en las Unidades 1 y 25, de Olmos; 8 y 33, de Los Hornos; 9, de La Plata; 18, de Gorina; 2, 27 y 38, de Sierra Chica; 3, de San Nicolás; y 21, 41 y 57, de Campana.

El funcionario explicó que en cada pabellón "se sabe quién es iletrado y quién no" porque "son las personas alfabetizadas las que les leen a sus compañeros las cartas que les llegan o las notificaciones judiciales que reciben".


Fuente | Télam




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