En in incidente resultó herido un guardia. Gran despliegue policial.
Ocurrió en la intersección de Primera Junta y Arenales. Una docente del barrio relató el despliegue policial tras escucharse disparos en la zona. Denunció la venta de droga a plena luz del día, la participación de menores en delitos y la falta de patrullajes preventivos.
Los vecinos de la esquina de Primera Junta y Arenales manifestaron su profunda preocupación por el incremento de los hechos delictivos y el desamparo que padecen a diario. El detonante fue un importante procedimiento policial tras un robo y tiroteo ocurrido en un predio perteneciente a la Empresa Provincial de la Energía (EPE).
La víctima es un hombre que trabaja como personal de seguridad en el predio de barrio Santa Rosa de Lima. Recibió un disparo en una de sus manos mientras realizaba un recorrido y fue abordado por un delincuente que le robó el teléfono celular y otras pertenencias personales. Debió ser trasladado al hospital José María Cullen.
"Mi marido me comentó que se escucharon dos tiros y que había al menos cinco móviles policiales en el lugar. Al predio se le metieron por el fondo y les robaron de todo", relató una vecina de la zona, quien además es docente. "Los delincuentes aprovechan que las instalaciones no tienen movimiento continuo durante la noche y la madrugada hasta que ingresa el personal a trabajar", explicó.
Más allá del episodio puntual en las instalaciones de la empresa estatal, la entrevistada trazó un panorama alarmante sobre la realidad que atraviesa ese sector de la ciudad de Santa Fe. "El barrio está horrible de nuevo. Otra vez tenemos el problema de la droga por todos lados. De la cortada hacia allá venden permanentemente, y la Policía sabe perfectamente dónde están los búnkers", denunció con indignación.
La vecina alertó también sobre el alarmante grado de vulnerabilidad y delincuencia en el que se encuentran niños de la zona: "Acá ves pasar a los pibes caminando con plantas de marihuana. El otro día vinieron y le tiraron un piedrazo a mi auto. La propia madre los ve y no hace nada. La Policía misma nos dice que, como tienen 12 años, no se los pueden llevar detenidos. Es una locura, pero acá ya se volvió algo común".
Ante la falta de respuestas institucionales, la docente admitió que debió modificar drásticamente su estilo de vida para proteger a su familia y a su nieto. "Yo casi no tengo contacto con los vecinos ni salgo a la calle si no es para ir a la escuela. Tuve que poner cámaras de seguridad en toda mi casa. El recorrido de los patrulleros por acá es casi nulo; solo aparecen cuando ya sucedió un hecho grave", criticó.
Por último, señaló que la ola de inseguridad es motorizada por personas de otros sectores y por delincuentes del propio barrio, que atacan a los mismos trabajadores de la comunidad. "Ayer me enteré en la escuela de que le entraron a la casa a una compañera de trabajo acá en Santa Rosa de Lima y se la desvalijaron por completo. Vivimos con miedo, la situación no da para más", concluyó.
Fuente: SFA/RU








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