Lo anuncian como si fuera un logro superlativo. El Gobierno incrementó a $276 la ración de comedor y a $115 la copa de leche en Santa Fe. La miserable actitud de Pullaro.
¿Qué se puede comer hoy con $1.500? Nadie en su sano juicio puede sostener que esa miseria alcanza para garantizar los nutrientes básicos de un chico en los comedores escolares de Santa Fe.
Solo el gobernador Maximiliano Pullaro defiende un monto tan indigno para los sectores más vulnerables. Su gestión demuestra una apatía total, propia de un gobierno encandilado por el poder, más preocupado por financiar pauta publicitaria millonaria en medios oficialistas que por el hambre infantil. El objetivo es claro: montar un operativo de prensa para distorsionar la realidad y engañar otra vez a los santafesinos de cara a las próximas elecciones.
Si Pullaro recortara los más de $250 millones diarios destinados a propaganda y blindaje mediático, sobraría presupuesto para garantizar platos dignos y copas de leche nutritivas. El futuro real está en la salud de esos niños, no en la ambición desmedida de un mandatario enfocado en retener las cajas de una provincia en crisis y envuelto en escándalos personales (de puertas adentro lo han llamado Albertito, por Alberto Fernández, en virtud de su actitud con las mujeres, solo hay que recordar y se apreciará la razón de semejante sobrenombre al nacido en Hughes) que emulan lo peor de la vieja política.
Rubén Darío Faienza




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