jueves, 16 de enero de 2020

Leishmaniasis cutánea y visceral: ¿qué tienen que ver los perros?

Se conoció el caso de una mujer en situación de calle en Concordia con este diagnóstico y surgieron dudas al respecto. De qué se trata esta enfermedad

Las autoridades sanitarias de la provincia de Entre Ríos confirmaron un caso positivo de leishmaniasis en Concordia, en una mujer de 50 años que vive en situación de calle. Tras conocerse la noticia, se multiplicaron las consultas on line sobre la enfermedad y su posible vinculación con los perros.

"Se trata de una mujer con alto riesgo social, de Concordia, que estaba en situación de calle en la zona de la Ex Hipo. Al no tener un diagnóstico certero se la derivó desde el Masvernat a Paraná", explicó el secretario de Salud de Concordia, Mauro García. "No son los diagnósticos más frecuentes. Tienen que ver con las condiciones que viven las personas. Hay muchos perros que a veces no están abandonados y tienen los síntomas. No es para alertar pero sí para tener en cuenta”, señaló el director de Epidemiología, Diego Garcilazo.

El Ministerio de Salud de la Nación explica que las leishmaniasis son un grupo de enfermedades causadas por parásitos, transmitidas al ser humano por la picadura de distintas especies de flebótomos. Estos son insectos muy pequeños que se crían en lugares húmedos y oscuros cubiertos de vegetación, rincones, paredes o troncos de los árboles. No se reproducen en el agua, ni en las zanjas.

Hay diferentes tipos de leishmaniasis: la leishmaniasis cutánea que afecta la piel y las membranas mucosas y la leishmaniasis sistémica o visceral que afecta diferentes órganos.

Leishmaniasis Cutánea

Las leishmaniasis cutánea es una enfermedad causada por parásitos, transmitidos al ser humano por la picadura de distintas especies de insectos flebótomos.

Afecta la piel y las membranas mucosas. Las lesiones en la piel por lo regular comienzan en el sitio de la picadura del flebótomo. En algunas personas, las lesiones se pueden desarrollar en las membranas mucosas.

Se transmite a través de la picadura de un insecto muy pequeño (2 a 4 mm) denominado flebótomo o conocido también como torito, plumilla o carachai. Cuando este insecto pica a un perro infectado con el parásito que causa leishmaniasis, al tomar su sangre también lo ingiere. La próxima vez que pique a otro perro o persona, el parásito pasará a ellos infectándolos.

No se transmite persona a persona ni con el contacto directo con los perros.

Para evitar esta enfermedad es importante:

Llevar los perros periódicamente al veterinario y aplicarles las pipetas

repelentes.

Estar alertas a los síntomas de leishmaniasis en el perro (caída del pelo alrededor de los ojos y orejas, fatiga e inactividad, adelgazamiento, seborrea escamosa y crecimiento de las uñas) y consultar urgente con un veterinario.

Mantener el terreno alrededor de la vivienda libre de malezas, corrales y basura.

Limpiar periódicamente los lugares donde habitan los perros.

Alejar a los animales domésticos de la vivienda durante la noche.

Utilizar repelentes para insectos y mosquiteros.

Al transitar por zonas selváticas o con mucha vegetación, usar camisas de manga larga y pantalones, además de colocarse repelente.

¿Cuál es el tratamiento? Básicamente, se tratan las úlceras y de las complicaciones de la enfermedad con medicamentos.

Leishmaniasis Visceral

La Leishmaniasis visceral es una enfermedad grave que afecta a personas y perros. En Misiones, Formosa, Corrientes y Santiago del Estero se han presentado casos de esta enfermedad.

Se transmite a través de la picadura de un insecto muy pequeño (2 a 4 mm) denominado flebótomo o conocido también como torito, plumilla o carachai. Cuando este insecto pica a un perro infectado con el parásito que causa leishmaniasis, al tomar su sangre también lo ingiere. La próxima vez que pique a otro perro o persona, el parásito pasará a ellos infectándolos.

No se transmite persona a persona ni con el contacto directo con los perros.

En las personas, la leishmaniasis visceral afecta al bazo, hígado, médula ósea y otros órganos. Los síntomas que produce son fiebre prolongada, aumento de tamaño del abdomen, pérdida de apetito, disminución de peso, tos seca, diarrea y vómitos.

En los perros los síntomas que produce son decaimiento, falta de apetito, falta de pelo y descamación especialmente alrededor de los ojos y en el hocico, crecimiento exagerado de las uñas, úlceras en la piel y hemorragia nasal.

El tratamiento incluye el tratamiento farmacológico y el sintomático y de las complicaciones de la enfermedad. Se recomienda la internación de los pacientes durante los primeros 7 a 10 días para su seguimiento clínico y terapéutico estricto.

El Ministerio de Salud de la Nación provee la medicación en forma gratuita a todo el país.

La primordial medida preventiva es erradicar el flebótomo de los hogares y evitar que los perros se infecten, y detectar los síntomas que en el perro pueden hacer sospechar leishmaniasis. Para eso:

Erradiquemos hojas y malezas de los alrededores de las viviendas y la basura acumulada en nuestras casas.

Mantengamos el terreno alrededor de la vivienda libre de malezas y corrales, y los animales domésticos y mascotas alejados de la vivienda durante la noche.

Utilicemos repelentes para insectos, mosquiteros o telas metálicas.

Usemos camisas de manga larga y pantalones o coloquémonos repelente en el caso de transitar por zonas selváticas o con mucha vegetación.

Se deben limpiar los lugares donde habitan los perros y evitar que sean picados por los flebótomos mediante collares o pipetas repelentes que deben ser renovadas según las instrucciones.

Hay que estar atentos si la mascota presenta alguno de estos síntomas y si aparece llevarlo al veterinario:

Caída del pelo especialmente alrededor de los ojos y las orejas.

Fatiga.

Pérdida de peso.

Seborrea escamosa (como caspa).

Crecimiento exagerado de las uñas.

Ulceras en la piel.

Hemorragia nasal.

Se debe evitar el traslado de perros sanos e infectados desde y hacia zonas con leishmaniasis visceral.
¿Que sentís?
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