Nunca más !

A medio siglo del 24 de marzo de 1976, es necesario recordar lo ocurrido en esos años oscuros para garantizar la justicia y la democracia, que tanto ha costado conseguir.




El 24 de marzo de 1976 se produjo el Golpe de Estado, donde las Fuerzas Armadas derrocaron a la presidenta constitucional, María Isabel Martínez de Perón. Fueron las tres fuerzas -Ejército, Marina y Aeronáutica- las que conformaron una Junta Militar que pasó a ser el Poder Ejecutivo. 


Se ordenó la disolución de los poderes legislativos y la remoción de los miembros de las cortes supremas nacionales y provinciales; se dispuso la proscripción de los partidos políticos y sindicatos; y se suspendió la vigencia de la Constitución Nacional. 


Se trató de una dictadura “cívico-militar”, porque el gobierno de facto contó con la participación, anuencia y complicidad de sectores de la sociedad civil que favorecieron la aceptación social con campañas de desinformación. A la par se impuso un plan de desaparición, tortura y exterminio de un sector de la población civil, cuya finalidad era generar terror en todo el cuerpo social para eliminar cualquier resistencia a sus políticas y disciplinar a los ciudadanos.


Hoy, a 50 años de este hecho, repetimos estos párrafos como sacados de un libro de historia, para recordar que la memoria, la verdad y la justicia, deben ser un ejercicio activo. 




La juventud, clave en este proceso


Muchos de los que hoy activamente participan en política, nacieron en democracia, por eso sostener la memoria es fundamental para evitar el olvido y que la historia se repita. 


Natalia Vega, docente e investigadora de la Facultad de Humanidades y Ciencias. Universidad Nacional del Litoral, recordó el del 24 de marzo de 1976, como el inicio de “la dictadura más brutal, más sangrienta este que tuvo nuestra historia”. Destacó que no se trató de la única, pero “sí aquella en donde el terror de Estado fue de ejercicio sistemático, dejando un número enorme de personas detenidas, desaparecidas, asesinadas, una cantidad aún imprecisa de quienes pasaron por la cárcel y sobrevivieron o fueron secuestradas y sobrevivieron, más la gente que estuvo en el exilio. Todavía hoy seguimos viviendo sus secuelas porque generación tras generación esa marca sigue presente”


A su vez agregó que este día es un momento para reflexionar: “El compromiso con la memoria es un es parte de la justicia, pero también es parte de garantizar la democracia que tanto costó conseguir. Solamente en la reafirmación de la verdad, la memoria y la justicia podemos tener la esperanza de un futuro que siga siendo democrático, tolerante y que se construya a partir del disenso”. 


Rogelio Alaniz, quien estuvo preso dos años en Coronda desde 1976, habló sobre cómo los jóvenes deben resignificar lo ocurrido: “que estudien, pero que vayan un paso más allá de la memoria o de las diferentes consignas políticas que se cruzan respecto al Golpe de Estado… hay una buena producción historiográfica sobre todo lo ocurrido.” Además, invitó a todos quienes nacieron después de 1983 que aprendan a vivir en democracia, “pero no en términos formales, sino que practiquen la libertad, el ejercicio de la crítica y estén atentos e interesados en lo que está sucediendo en su país y en el mundo. Que sean ciudadanos, no que sean simplemente proveedores o habitantes; en un país donde hay ciudadanos tragedias como la del 24 de marzo de 1976 no hubieran ocurrido.”


Búsqueda y cierres necesarios: "Mario dejó de ser desaparecido para ser una persona asesinada"


Pese a los juicios y las políticas de derechos humanos realizadas décadas atrás, aún hay un pacto entre los responsables de los crímenes, que nunca revelaron cuántas, ni quienes fueron víctimas, ni cuál su destino final. Las investigaciones continúan y quienes llevan la bandera de la búsqueda siempre hablan de las 30.000 las personas desaparecidas. 


En ese marco, los primeros días de marzo llegó la noticia de que Mario Nívoli había sido identificado entre los cuerpos hallados en un predio militar “La Perla”, de Córdoba. A medio siglo del último Golpe, esto representa un hito de justicia y memoria.


Nívoli, se egresó y fue profesor de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral, fue secuestrado el 14 de febrero de 1977 en Córdoba, tras haber tenido que abandonar Santa Fe debido a un atentado con bomba en su contra.


Graciela y María Soledad, hermana e hija de Mario Nívoli recordaron a Mario en una emocionante nota radial y definieron el hallazgo de hermano y padre como un “momento en el cual se pudo hacer un homenaje y una despedida”. 


Por su parte, María Soledad Nívoli, quien tenía apenas cuatro meses de vida cuando su padre fue secuestrado, dijo que la noticia fue una conclusión necesaria: “Algo importante a nivel familiar y singular, que renueva las esperanzas de seguir el propósito de las personas que aún faltan y no han sido encontradas.” 


Por su parte, Vega, docente e investigadora de la Facultad de Humanidades y Ciencias. Universidad Nacional del Litoral habló sobre este acontecimiento reciente y destacó “es importante enfatizar que la búsqueda de verdad y justicia, que esos actos y ejercicios de memoria siguen siendo fundamentales; de no ser así, hoy la familia de Mario no podría contar con los restos de él para cerrar el duelo y poder realmente saber su destino y qué fue lo que pasó. Pero quedan muchas otras personas y familias que necesitan saber qué pasó con sus seres queridos.”




Fuente: SFA/LT10

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