Era Milei: el salario de un docente universitario perdió un 35,7% de poder adquisitivo

Un informe del observatorio propio de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) revela un deterioro grave del poder adquisitivo. Aseguran que para recuperar el nivel de noviembre de 2023, los sueldos deberían aumentar un 55,5 %.




Un informe de la Facultad de Ciencias Económicas advierte que el salario docente universitario perdió un 35,7% de poder adquisitivo entre 2023 y 2025.


El financiamiento universitario cayó 28,9%, en un contexto en el que más del 87% del presupuesto se destina a sueldos.


En el texto se remarca que los salarios docentes se ubican muy por debajo de los niveles necesarios para sostener su poder adquisitivo, consolidando una brecha que se amplía con el tiempo.


Según datos actualizados del portal de transparencia de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), un Jefe de Trabajos Prácticos (JTP) con dedicación simple —el escalafón inicial de la carrera docente profesional— percibe actualmente un salario bruto de 202.000 pesos por una carga de 10 horas semanales.


Desde la institución explicaron que este sector es el más afectado, ya que el 60 % de los docentes de la UNL tienen dedicación simple y, en unidades académicas como la Facultad de Ciencias Económicas, este grupo representa al 50 % del cuerpo docente.


Liliana Dillon, vicerectora de la UNL, señaló que la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación ha dejado los salarios universitarios en un "claro rezago" respecto al sector público y al privado registrado. “Hoy, para volver a tener el poder de transformación de bienes que teníamos en noviembre pasado, nuestro salario bruto necesita subir un 55,5 %”, precisó.


Más allá de lo salarial, la preocupación radica en el funcionamiento del sistema. Actualmente, las partidas para gastos operativos requieren un reajuste superior al 38 % para garantizar la normalidad de las actividades. Según advirtieron, el sistema funciona hoy con apenas el 50 % de los recursos solicitados por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).


Uno de los efectos más visibles de la crisis es la dificultad para retener a los profesionales formados. La falta de incentivos económicos está provocando que muchos docentes abandonen las aulas para volcarse a la actividad pública (municipal o provincial), al sector privado o, en el caso de los investigadores jóvenes, a buscar oportunidades en el exterior.


“Los docentes se están yendo de las aulas. Se desarticulan los equipos de investigación y extensión, que es lo que genera mayor valor agregado”, explicó Dillon. Quienes deciden permanecer en el sistema suelen caer en el “pluriempleo”, una situación que afecta la calidad académica tanto de docentes como de no docentes.


Respecto a la Ley de Financiamiento Universitario, el panorama es de incertidumbre. Aunque la norma fue ratificada por el Poder Legislativo tras el veto presidencial, el Ejecutivo nacional ha manifestado que no la reglamentará.


Desde la universidad instaron al Gobierno a respetar la ley vigente: “Necesitamos que el Poder Ejecutivo respete la Ley de Financiamiento, porque todo el sistema está resentido: desde las becas hasta los salarios. No hay salida a ninguna crisis si no es con más y mejor educación”.



Fuente: SFA/R1

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