Una comparación de la inflación registrada en los primeros treinta meses de las últimas cinco gestiones presidenciales, en base a datos oficiales del Banco Central y el INDEC.
La discusión sobre la inflación argentina suele librarse más en el terreno de las percepciones que en el de los datos. Por eso vale la pena, de tanto en tanto, hacer el ejercicio inverso: dejar hablar a las cifras oficiales, ordenarlas con el mismo criterio para cada gestión y observar los hechos con un mayor nivel de objetividad, respaldado por datos oficiales.
Estos datos oficiales nos permiten el análisis que se pretende poner en consideración a través de esta nota de opinión.
La inflación acumulada durante los primeros treinta meses de gobierno de las últimas cinco administraciones nacionales — los dos períodos presidenciales de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei —, medida con dos fuentes oficiales distintas: el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) que publica el Banco Central de la República Argentina, y los índices de precios al consumidor que informa el INDEC.
Una aclaración metodológica necesaria.
Para que la comparación sea justa, conviene explicar cómo se construyó. En cada gestión se toma como punto de partida el mes siguiente a la asunción presidencial — siempre enero, dado que diciembre es un mes compartido entre gobiernos salientes y entrantes — y se sigue la evolución de precios durante los meses posteriores, hasta completar los treinta meses de comparación entre gestiones.
El uso de dos fuentes —CER e INDEC— no es casual. El CER, es una serie que administra el Banco Central de la República Argentina que nunca se interrumpió desde su creación, y permite una comparación continua a lo largo de algo más de veintiocho años. El INDEC, en cambio, presenta un período bajo análisis, sin información propia: desde octubre de 2015 a abril de 2016, para los cuales el organismo no publicó en esos momentos los datos de inflación. Esa laguna estadística —de dominio público y ampliamente documentada— afecta puntualmente el estudio del período 2016 (inicio de la gestión del Ingeniero Mauricio Macri). Con posterioridad se tomaron los siguientes períodos de otros índices inflacionarios: enero, febrero y abril, se tomaron los índices inflacionarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y el mes de marzo, se tomó el índice inflacionario de San Luis.
La comparación entre gestiones.
El primer dato que surge es una tendencia sostenida: cada gestión mostró una inflación acumulada mayor que la anterior en su tramo bajo análisis.
Cristina Fernández, en su primera presidencia (enero de 2008 a junio de 2010), registró, de acuerdo al CER, una inflación del 22,52%, y según el INDEC, del 21,44%.
En su segundo mandato (enero de 2012 a junio de 2014) el salto fue más marcado: 40,5% según el CER, 40,67% según el INDEC.
Por su parte, Mauricio Macri (enero de 2016 a junio de 2018) acumuló 91,3% según el CER y 100,70% según el INDEC.
Alberto Fernández (enero de 2020 a junio de 2022) llegó a 173,8% según el CER y 179,3% según el INDEC.
Y por último, Javier Milei (enero de 2024 a junio de 2026) registra, en el mismo tipo de ventana, 262,6% según el CER y 234,48% según el INDEC.
El ritmo mes a mes
El número acumulado al final del período refleja una foto de la historia, como se puede observar en el cuadro anterior. La trayectoria mes a mes muestra la película. El siguiente gráfico, construido a partir de la serie del INDEC, muestra la evolución de la inflación acumulada en cada uno de los primeros 30 meses de gestión, tal como se expone en el cuadro siguiente.
La forma de cada curva es tan relevante como su punto final. La gestión de Javier Milei parte con la pendiente más pronunciada de toda la serie —producto de una inflación mensual de 20,6% en su primer mes—, pero esa pendiente se va aplanando a partir del segundo año, y termina el período con un ritmo mensual similar al de otras gestiones, con la aclaración que en ningún momento fue la mínima inflación registrada en ningún período bajo análisis. La curva de Alberto Fernández, en cambio, muestra el patrón inverso: arranca relativamente moderada y se acelera con fuerza en el tramo final, especialmente a partir del mes 24. La curva de Mauricio Macri, si bien, comenzó con niveles un poco más altos que los de Alberto Fernandez, a partir del inicio del segundo año, la inflación acumulada empezó a estar por debajo de la que registró Alberto Fernandez. Y por último, Cristina Fernández, que tuvo el nivel inflacionario más bajo en su primer período, creció de manera importante en el segundo; pero muy por debajo de los niveles de los presidentes que la sucedieron.
El promedio mensual
Otra manera de leer los mismos datos es a través del promedio mensual de inflación durante la ventana analizada, que sintetiza en un solo número el ritmo general de cada gestión.
El promedio mensual creció de forma sostenida a lo largo de las gestiones analizadas, de 0,65% mensual en el primer período de Cristina Fernández a 4,18% mensual en el arranque de la gestión de Milei, pasando por 1,15% (Cristina Fernandez, en su segundo mandato), 2,22% (Mauricio Macri) y 3,49% (Alberto Fernandez) en los períodos intermedios.
Los extremos: los meses de mayor y menor inflación
Los datos también permiten identificar, dentro de cada gestión, cuál fue el mes de menor y de mayor inflación registrada:
El caso más singular de esta tabla es el de Javier Milei, cuyo mes de mayor inflación (20,6%) coincide con el primer mes de gestión, mientras que en las demás administraciones el pico se ubicó en tramos intermedios o finales del período analizado.
Una lectura con límites.
Conviene cerrar con la misma prudencia con la que se abrió esta nota. La inflación acumulada en los primeros treinta meses de gestión es un indicador relevante, pero es apenas uno entre muchos con los que puede evaluarse el desempeño económico de una administración: no incorpora el nivel de actividad, el empleo, la evolución del salario real, la pobreza, el resultado fiscal ni el contexto internacional o la herencia recibida por cada gobierno entrante, factores que también inciden en la dinámica de precios y que exceden el objeto de este análisis. Los números presentados aquí describen un fenómeno puntual y verificable —cuánto subieron los precios— y en ese sentido son un insumo útil para el debate público. La interpretación de sus causas y consecuencias, en cambio, queda abierta al lector.
Conclusión.
Cuando se plantea un plan de estabilización, generalmente el primer objetivo es bajar la inflación. Los números indican que, luego de 30 meses de gestión, ese objetivo todavía no se logró. Como se aclaró en el apartado anterior, esta nota no analiza otras variables macroeconómicas —actividad, empleo, salario real, entre otras— que también forman parte de cualquier evaluación integral de un plan de estabilización; se limita a la que la presente gestión puso en primer lugar en términos de prioridad. Los datos aquí presentados son un termómetro, no un diagnóstico completo. Queda en cada lector sacar sus propias conclusiones.
Ricardo Raúl Roccaro
Contador Público Nacional
Magister en Administración Pública
Docente por 27 años en la Universidad Católica Santa Fe





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