Mientras el agua avanza y la creciente del río amenaza a miles de santafesinos, el gobernador Maximiliano Pullaro desvía la mirada y los recursos públicos hacia su proyección nacional, montando un cerco mediático millonario para callar las críticas.
El fenómeno climático del "Súper Niño" ya no es una advertencia teórica; es una realidad que golpea de lleno a nuestra gente. Frente a la alarmante creciente del río que pone en jaque a los vecinos de Santa Fe, la pregunta que surge de manera inevitable es: ¿Qué hizo o qué está haciendo ahora el gobernador para protegerlos? La respuesta es tan cruda como la realidad misma: poco y nada.
Mientras el agua avanza, la agenda del mandatario provincial parece estar completamente disociada de las urgencias de los santafesinos. El nacido en Hughes hoy concentra sus esfuerzos en organizar su campaña política para intentar jugar en la carrera a la Presidencia —una aventura electoral para la que claramente no le da la talla—, movido únicamente por una ambición desmedida de poder y dinero.
La pauta oficial como herramienta de censura y sumisión
Para sostener esta fachada y ocultar una gestión paupérrima, clasista y de tintes casi monárquicos, el Gobierno Provincial recurre a la discriminación y al manejo discrecional de los recursos públicos. Millonarias fortunas pertenecientes a todos los santafesinos son destinadas a comprar voluntades en los medios de comunicación a precios exorbitantes. Un claro ejemplo de este desparpajo es el financiamiento de casi trescientos millones de pesos mensuales otorgados a Aire de Santa Fe.
Esta monumental caja política no solo busca ensalzar la figura del gobernador, sino también castigar activamente a los periodistas y medios independientes que ejercen libremente su profesión y se animan a analizar críticamente su mandato. Quienes deciden no doblegarse sufren la discriminación de un mandatario que, detrás de una máscara pública, se revela como un ser oscuro, sombrío y racista, cuyas apetencias emulan lo peor de la gestión de Alberto Fernández. Si el ciudadano común aún no logra verlo, es momento de que despierte del letargo.
El castigo a los docentes y el abandono social
Esta misma lógica de maltrato se replica en el sector educativo. Toda mi solidaridad con los docentes de la provincia, quienes no solo son castigados y vulnerados en sus derechos laborales por el Ejecutivo, sino que además deben enfrentar la invisibilización de sus reclamos. El gobierno utiliza la misma cobertura mediática que financia con la plata del pueblo para silenciar y tergiversar la lucha de los trabajadores de la educación.
¿Acaso queda alguna duda?
Mientras la emergencia hídrica avanza sin freno sobre los sectores más vulnerables, la provincia carece de un plan de contingencia real. Santa Fe padece el abandono de un gobernador que ha decidido priorizar su proyección personal y sus negocios políticos por encima de la vida y el bienestar de los ciudadanos.
Rubén Darío Faienza




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